Claves para acudir a un buen psicólogo

 

Cuando alguien se plantea la posibilidad de acudir a un psicólogo o psicóloga lo primero que se pregunta es a quien elegir. Si no tiene referencia de algún profesional que le puedan recomendar empieza una búsqueda a ciegas con la inseguridad consiguiente.

Además, en el mundo de la psicología la dificultad de elección se complica cuando uno empieza a darse cuenta que hay gran número de orientaciones y enfoques psicológicos.

Otro problema con el que nos encontramos en la actualidad es que buscamos a través de internet y, a veces basamos la elección en la página web mejor diseñada y no en aquellos puntos imprescindibles que nos lleva a una buena elección. Por ello, vamos a ayudarte a que tengas en cuenta qué aspectos son los más importantes a la hora de elegir un buen psicólogo o psicóloga.

 

TE DAMOS LAS CLAVES PARA QUE ACUDAS A UN BUEN PROFESIONAL :

  • Asegúrate que es psicólogo clínico o psicólogo general sanitario o que cuenta con la habilitación sanitaria.

En España sólo pueden ejercer los psicólogos a nivel sanitario cuando hayan realizado el master oficial en Psicología General Sanitaria, los psicólogos clínicos y los licenciados en psicología con un itinerario específico de psicología clínica y de la salud o con una formación de posgrado en estos campos.

Una forma de asegurarte es informándote en la web COP  de tu comunidad Autónoma donde hay directorios públicos de sus colegiados a los que puedes acceder para comprobar que están colegiados y por tanto cumplen todos los requisitos necesarios para poder ejercer. Pincha en el enlace anterior para comprobarlo si estás en la comunidad de Madrid.

  • El Gabinete debe tener un número de registro en la Consejería de Sanidad. 

Debe estar bien visible para que puedan verlo los clientes.  Para estar autorizado en la consejería de sanidad es imprescindible reunir una serie de requisitos:

  1. Contar con la habilitación o título del apartado anterior.
  2. Estar colegiado.
  3. Licencia de funcionamiento del gabinete del Ayuntamiento.
  4. Responsabilidad civil
  5. Requisitos generales y específicos para centros y servicios de asistencia sanitaria.
  • Busca un psicólogo que te puedan recomendar, si es posible.

La mejor publicidad es el boca a boca. Es una garantía saber de un profesional que antes ha tratado a alguien conocido y le ha ido bien.  Hace años se ocultaba o se vivía con vergüenza el acudir a un psicólogo. Actualmente se ha normalizado. Todos en algún momento de nuestra vida podemos sentirnos bloqueados y necesitamos que un profesional nos ayude a salir del bloqueo. Si conoces a alguien que haya ido al psicólogo pregúntale. Ahora el visitar a éste profesional es algo muy normal y frecuente y, seguramente entre las personas que te rodean haya alguien que te pueda recomendar.

  • Experiencia y reciclaje profesional.

Cuanta más experiencia tenga el psicólogo más casos como el tuyo habrá visto. La práctica profesional nos entrena en desarrollar un «olfato», una capacidad de observación que se va puliendo con los años. Del mismo modo que cuando vamos al gimnasio y entrenamos un músculo éste se va fortaleciendo, con la práctica profesional  fortalecemos en conocimientos, capacidad de observación, lenguaje corporal, habilidades terapéuticas, leer entre líneas…

Además de la experiencia es recomendable que tengas constancia que se ha seguido formando. En esta ciencia, como en todas, es importante seguir estudiando y reciclarse profesionalmente. De poco sirve la experiencia si no se sigue avanzando y estudiando. La ciencia no es estática. Avanza y crece. Y es necesario estar al día de las nuevas investigaciones.

  • Infórmate de la orientación psicológica.

En psicología hay muchos enfoques y formas de tratar los problemas. El trabajar con las emociones, con las cogniciones y con las conductas conlleva que se puedan observar y trabajar desde distintos focos. Hay muchos modelos teóricos que pueden explicar tu problema. Y todos te ayudarán a comprenderlos y darles salida.

Para poder explicártelo mejor imagina una habitación oscura que alumbras con una linterna. Depende de donde enfoques verás una parte de la habitación u otra. Todas las corrientes aportan luz y te ayudan.

Lo que si es aconsejable es que indagues e investigues cual de éstos enfoques teóricos puede ir más contigo, qué tiempo estimado se tarda en una u otra terapia,  qué elementos clave son los de una u otra orientación, etc.

  • No te dejes engañar.

A veces tomamos la decisión de acudir a un psicólogo valorando aspectos que no nos garantiza la elección de un buen profesional. Hay pistas que nos deben hacer reflexionar.

Si hay una diferencia de precios considerable entre un psicólogo y otro dentro de la misma zona pregúntate porqué puede ser. Normalmente los profesionales solemos cobrar a nuestros clientes precios parecidos en función de la zona en la que nos encontremos. Si el precio es muy bajo pregúntate porqué cobra más barato que los de alrededor.

Elegir calidad es garantía y a la larga el coste se reduce si la terapia es eficaz.

No decidas por marketing. Una buena página web te garantiza una estrategia buena de ofrecerse, no un buen profesional.

Actualmente con internet y las redes sociales la competencia se abre al que tenga mejor presentación, sea más activo en las redes o tenga mejor página pero esto no nos garantiza una buena práctica profesional.

 

Espero que éstas claves te ayuden en tu elección. En definitiva, un buen psicólogo es una inversión en crecimiento personal, autoestima y mayor estabilidad emocional.

 

 

Practica la Sonrisa

Aunque nacemos con la capacidad de reír, a medida que vamos cumpliendo años la frecuencia disminuye considerablemente. Los niños se ríen entre 300 a 400 veces al día, mientras que los adultos lo hacen de 15 a 20.

¿Dejamos de reír porque con los años somos menos felices o somos menos felices porque dejamos de reír? 

Seguramente influyen varios factores en el hecho de que con la edad seamos más serios pero lo que es indudable es la cantidad de beneficios que la risa ejerce sobre nosotros tanto a nivel físico como mental debido a la segregación de varias sustancias bioquímicas como:

  • La Dopamina: Neurotransmisor que ayuda a que nuestro estado de ánimo sea más elevado.
  • La Serotonina: Con propiedades similares a las endorfinas que ayudan a aliviar el dolor y nos proporciona sensación de vitalidad y bienestar físico y mental.
  • La Adrenalina: Nos ayuda a sentir más vitalidad.

 

¿Sabías que cada vez que te ríes activas la zona prefrontal  de la corteza cerebral lo que se traduce en un aumento de la creatividad, la imaginación y el bienestar?

Aunque no hay estudios significativos hasta la fecha, la experiencia clínica parece evidenciar que la risa incide favorablemente en la mejoría de muchas enfermedades, probablemente por la actitud positiva que adoptamos cuando la practicamos.

Es uno de los deportes más divertidos.

Con las carcajadas movemos más de doce músculos faciales y hasta 400 músculos de nuestro cuerpo. Tres minutos de risa equivale a un gasto energético de 45 minutos de yoga o 20 minutos de ciclismo.

En algunos estudios se ha visto que hay una correlación entre la risa y la disminución de la frecuencia en la enfermedad de Alzheimer.

  • Además se descongestiona el diafragma y éste masajea el corazón y los pulmones  con lo que ayuda a prevenir las enfermedades cardio vasculares.
  • Respiramos el doble de oxígeno por lo que mantiene nuestros músculos mejor nutridos.
  • Disminuye la presión arterial.
  • Se refuerza el sistema inmunológico.
  • Limita la producción de cortisol, hormona responsable del estrés.

En los últimos años, debido a que se ha demostrado los beneficios de la risa tanto  nivel físico como mental, se ha extendido una técnica para potenciarla:

La Risoterapia.

Es una técnica que utilizan muchos terapeutas. Se realiza en grupo  y el objetivo fundamental es potenciar  la actitud positiva ante la vida, crear las habilidades necesarias para mejorar el sentido del humor y aprender a percibir la vida de forma más alegre, agradable y con más sentido del humor.

Una de los rasgos de personalidad de las personas resilientes ( personas que se adaptan bien a los cambios y a las  dificultades de la vida y superan las situaciones traumáticas en un periodo corto de tiempo) es el sentido del humor.

La risa incrementa la autoestima, nos ayuda a ser más alegres, alivia el insomnio, descarga tensiones.

¿Podemos aprender a reírnos más?

Si. Podemos aprender a cultivar el sentido del humor con las siguientes recomendaciones:

  • Conecta más frecuentemente con pensamientos, recuerdos, actitudes que te provoquen la risa.
  • Rodéate de personas alegres.
  • Busca momentos de diversión, juegos, películas, etc. que te provoquen la risa.
  • Ríete de tus problemas. Busca lo divertido de la situación. Si no puedes cambiarlo el verla desde otra perspectiva ayuda a tu salud mental.
  • Ponle caricatura a la persona o situación que te molesta. Marcarás distancia emocional que te ayudará a desdramatizar.

REGÁLATE LA MEJOR DE LAS SONRISAS CUANDO TE LEVANTES DE LA CAMA