La influencia de las redes sociales en nuestro estado de ánimo.

Hoy quiero hablaros de las redes sociales y de cómo el uso de estas pueden influirnos negativamente en el estado de ánimo…

Es un tema muy importante… Las redes sociales pueden tener beneficios a nivel psicológico y emocional, pero también pueden modificar nuestro ánimo y nuestra percepción del mundo.

Un uso no adecuado de las redes sociales está asociado a aspectos negativos tales como la soledad, la baja autoestima, el estrés y la soledad.  Muchas veces nos sentimos menos que los demás, nos comparamos todo el tiempo (que de esto hablaré más adelante) y pensamos que los demás tienen mejor vida, les va mejor que a nosotros y que se les quiere más, todo ello según las publicaciones o comentarios que realizan o reciben.

La influencia de las redes sociales es tan grande que influye en nuestra autoestima, ¿verdad?

 Es incalculable la influencia que tienen. Necesitamos sentirnos “aprobados” por los demás para mejorar nuestra autoestima. Cuando dependemos de las redes sociales a nuestra autoestima la dejamos en manos de los demás, y eso es peligrosísimo. Dependemos de los amigos que tenemos, de los seguidores, de los “me gusta” o de los comentarios que recibimos. Vamos, es un juego muy muy peligroso.

Es dicho, por especialistas de la salud, que cuanto más usas las redes sociales más infeliz eres.

 En gran parte se dice eso porque con las redes sociales tendemos a compararnos mucho, como he comentado antes, y tendemos también a buscar una constante aprobación de los demás. Y estos dos ingredientes, la comparación y la aprobación, son claves para que nuestra felicidad se vea muy condicionada.

He comentado, en varias ocasiones, que el hecho de compararnos es algo que nos genera malestar. Voy a hablaros un poco más sobre ello…

 Las personas siempre hemos tenido la manía de compararnos unos con otros, pero con las redes sociales este comportamiento se ha visto altamente aumentado, tanto que se ha desarrollado una enfermedad conocida como Desorden de Comparación Obsesiva, que se refiere a la compulsión de algunas personas a compararse constantemente con otras, lo cual produce pensamientos y sentimientos indeseados que llevan a la depresión, ansiedad e insatisfacción en general. Creemos que los demás tienen una vida perfecta o mejor que la nuestra, y olvidamos que lo más probable es que ellos solamente compartan lo mejor de sus vidas, al igual que nosotros, y no necesariamente hacemos eso para dar una falsa impresión, sino porque es aquello que nos es más importante compartir.

….La vida virtual nada tiene que ver con la vida real…

Eso es. Son realidades totalmente diferentes.

No hay nada mejor que el contacto humano.

Absolutamente nada. Es cierto que las redes sociales y la tecnología tienen muchos beneficios, (ahora os voy a comentar algo sobre ello), pero lo que nos da las interacciones personales no nos lo da nada más. No hay nada como un abrazo, un beso y una palabra de aliento dicha “cara a cara”.  Eso es una santa maravilla.

Beneficios que pueden tener las redes sociales.

Uno de los beneficios más importantes es la conexión a nivel mundial. A través de Facebook, Twitter , Instagram o Linkedin te puedes poner en contacto con personas a las que hace años que no ves.

Y no solo eso, sino conocer a gente o presentarte a personas a las que de otra manera hubiera sido imposible contactar. Tal es el caso por ejemplo de linkedin, que permite ponerte en contacto con jefes o presidentes de empresas.

¿Cuáles son los efectos negativos de las redes sociales?

Pues además de todo lo que hemos hablado,  tenemos que destacar que un uso no adecuado puede generar adicción, podemos entrar en una continua comparación patológica, puede provocar mucha inquietud, infelicidad y sensación de estar perdido, lo cual genera tristeza y ansiedad.

Para terminar…

Primero me gustaría dejar claro que las redes sociales son herramientas poderosas si se usan adecuadamente, ya que la tecnología no es el problema como tal, en absoluto, todo depende del uso que se le dé.

Y recordad que no hay nada mejor que conocerse a uno mismo. Cuando te conozcas bien nada podrá tocarte, ni la alabanza ni el insulto, porque tú sabes bien qué eres. Esto es importante aplicarlo a la vida diaria, dentro o fuera del juego de las redes sociales- De esta manera no entrarás en esa necesidad de compararte, constantemente, con la vida de los demás.

Escrito por Carlota de Sousa González. 

Psicóloga General Sanitaria.  PsicoSalud Alcalá. 

M-23100

Alimentación Emocional

Alimentación emocional o comer emocional.

Sé que todos sabemos que lo que comemos actúa directamente en nuestro organismo, pero también en nuestra psique./alma. Pero el término de alimentación emocional… ¿A qué nos referimos con esto? A aquellas personas que no comen únicamente por necesidad o placer, sino por un estado de ánimo.

Se busca a través de la comida sentirnos mejor.Este fenómeno de alimentación emocional se ha vuelto más grave en los últimos años con el aumento de la comida basura. Así pues, cuando una persona sufre estados de ánimo negativos, como la frustración o el estrés, se rinde frente al impulso de refugiarse en la ingesta de estos productos.

Pero aunque a veces cueste creerlo, este tipo de dieta impulsiva, lejos de actuar como calmante a medio y largo plazo, refuerza la propia ansiedad.

Es como un ciclo vicioso…

 Comer comida basura refuerza el estado de ánimo negativo.

El problema es que en el momento de la comida, cuando se ingieren pizzas, bollería industrial y otros productos de baja calidad y poco aporte nutricional, sólo se consigue un bienestar a corto plazo. Desaparece en breve este bienestar, por lo que aparece nuevamente el malestar, e incluso el sentimiento de culpa, que cada vez se vuelven más fuertes en la mente de la persona.

Lo primero que hay que hacer en estos casos es corregir primero el estado de ánimo.

 Es evidente que la persona debe volver a estructurar sus horarios de comida, pero sobretodo es fundamental que identifique qué le produce el malestar que le lleva al camino de la ingesta de comida basura (ya sea estrés, tristeza, aburrimiento, sentimientos de soledad…). Es que es importantísimo aprender e integrar en su rutina herramientas alternativas que ayuden a calmar su ansiedad.

¿Y cómo podemos diferenciar entre hambre emocional y  hambre físico?

 Es muy importante aprender a diferenciar cuando el hambre viene de nuestro cuerpo, por decirlo de alguna manera, y no de nuestro malestar emocional. Os puedo comentar algunas de las diferencias que hay entre ambos para así aprender a identificarlos cuanto antes.

  • El hambre emocional viene de repente, de forma muy intensa y con la necesidad de satisfacerlo de forma inmediata. El hambre física se da de forma más gradual y controlada.
  • En el hambre emocional se desean determinados alimentos, como pueden ser comidas con alto contenido en azúcar o carbohidratos, en cambio cuando sentimos hambre físico, cualquier alimento nos sirve para satisfacernos.
  • La persona que tiene hambre emocional, aunque se haya llenado, nunca está satisfecha. Es decir, a pesar de haber comido grandes cantidades e incluso notar molestias estomacales, sigue sintiendo sensación de insatisfacción. En cambio cuando se trata de hambre físico, una vez que hemos llenado nuestro estómago, ya no seguimos sintiendo que deseamos o necesitamos seguir comiendo.
  • Y por último, y una diferencia también muy importante, el hambre emocional está asociado a emociones como la vergüenza y la culpa. En cambio cuando comemos para alimentar nuestro cuerpo, es muy poco probable que aparezcan estos sentimientos. .

Estrategias para manejar este problema emocional.

Primero, como os he comentado, hay que diferenciar entre hambre emocional y hambre físico. Esto es clave.

Una vez aprendida la diferencia entre el hambre física y el emocional, el siguiente paso es identificar qué es lo que activa esa señal en uno mismo. Para ello puede ser de ayuda hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué lugares, situaciones o emociones hacen que busque consuelo en la comida?

Más tarde, es importante generar otras alternativas para “alimentar” las emociones. Algunas alternativas muy simples pero efectivas pueden ser: realizar algún deporte o salir a caminar, llamar a alguien con quien se esté a gusto, realizar actividades placenteras e interesantes, etc. Es importante destacar que estas alternativas se utilizan como “muletas”, como apoyos para reducir ese malestar, pero que es necesario ver qué me pasa por dentro (ese estrés, los sentimientos de soledad o ineficacia…), y trabajarlos desde la raíz.

 Y luego por último se aconseja la práctica del comer consciente. Es decir, prestar atención a la lista de la compra y tratar de no incluir alimentos relacionados son sus atracones emocionales. Comer cuando haya apetito. Apreciar la comida. Comer con bocados pequeños, bien masticados que lleven a una comida más lenta. Y activar el resto de sentidos a la hora de comer.

 ¿Existe entonces una adicción a la comida?

 Sí, correcto. Y esto ocurre cuando: -Necesitamos comer algo sin tener hambre. -Cuando comemos cuando nos sentimos emocionalmente mal (tristes, angustiados, estresados, aburridos, etc). -Si pensamos mucho en la comida. -Si dejamos otras actividades por algún motivo relacionado con la comida. -Y si la usamos inconscientemente para evadirnos de algo que no podemos manejar.

 Antes de terminar me gustaría recalcar dos cosas:

No pasa nada por ingerir con una baja frecuencia este tipo de alimentos poco nutritivos. El problema aparece cuando la ingesta se produce con el objetivo de reducir la ansiedad.

Comer porque estamos tristes, deprimidos o insatisfechos, por ejemplo, nos ayuda momentáneamente a sentirnos mejor, pero no resuelve nuestro problema real: nuestro dolor interno.

Escrito por Carlota de Sousa González.

Psicólogo General Sanitario.

Número de Colegiada M-23100 Sigue leyendo Alimentación Emocional