La influencia de las redes sociales en nuestro estado de ánimo.

Hoy quiero hablaros de las redes sociales y de cómo el uso de estas pueden influirnos negativamente en el estado de ánimo…

Es un tema muy importante… Las redes sociales pueden tener beneficios a nivel psicológico y emocional, pero también pueden modificar nuestro ánimo y nuestra percepción del mundo.

Un uso no adecuado de las redes sociales está asociado a aspectos negativos tales como la soledad, la baja autoestima, el estrés y la soledad.  Muchas veces nos sentimos menos que los demás, nos comparamos todo el tiempo (que de esto hablaré más adelante) y pensamos que los demás tienen mejor vida, les va mejor que a nosotros y que se les quiere más, todo ello según las publicaciones o comentarios que realizan o reciben.

La influencia de las redes sociales es tan grande que influye en nuestra autoestima, ¿verdad?

 Es incalculable la influencia que tienen. Necesitamos sentirnos “aprobados” por los demás para mejorar nuestra autoestima. Cuando dependemos de las redes sociales a nuestra autoestima la dejamos en manos de los demás, y eso es peligrosísimo. Dependemos de los amigos que tenemos, de los seguidores, de los “me gusta” o de los comentarios que recibimos. Vamos, es un juego muy muy peligroso.

Es dicho, por especialistas de la salud, que cuanto más usas las redes sociales más infeliz eres.

 En gran parte se dice eso porque con las redes sociales tendemos a compararnos mucho, como he comentado antes, y tendemos también a buscar una constante aprobación de los demás. Y estos dos ingredientes, la comparación y la aprobación, son claves para que nuestra felicidad se vea muy condicionada.

He comentado, en varias ocasiones, que el hecho de compararnos es algo que nos genera malestar. Voy a hablaros un poco más sobre ello…

 Las personas siempre hemos tenido la manía de compararnos unos con otros, pero con las redes sociales este comportamiento se ha visto altamente aumentado, tanto que se ha desarrollado una enfermedad conocida como Desorden de Comparación Obsesiva, que se refiere a la compulsión de algunas personas a compararse constantemente con otras, lo cual produce pensamientos y sentimientos indeseados que llevan a la depresión, ansiedad e insatisfacción en general. Creemos que los demás tienen una vida perfecta o mejor que la nuestra, y olvidamos que lo más probable es que ellos solamente compartan lo mejor de sus vidas, al igual que nosotros, y no necesariamente hacemos eso para dar una falsa impresión, sino porque es aquello que nos es más importante compartir.

….La vida virtual nada tiene que ver con la vida real…

Eso es. Son realidades totalmente diferentes.

No hay nada mejor que el contacto humano.

Absolutamente nada. Es cierto que las redes sociales y la tecnología tienen muchos beneficios, (ahora os voy a comentar algo sobre ello), pero lo que nos da las interacciones personales no nos lo da nada más. No hay nada como un abrazo, un beso y una palabra de aliento dicha “cara a cara”.  Eso es una santa maravilla.

Beneficios que pueden tener las redes sociales.

Uno de los beneficios más importantes es la conexión a nivel mundial. A través de Facebook, Twitter , Instagram o Linkedin te puedes poner en contacto con personas a las que hace años que no ves.

Y no solo eso, sino conocer a gente o presentarte a personas a las que de otra manera hubiera sido imposible contactar. Tal es el caso por ejemplo de linkedin, que permite ponerte en contacto con jefes o presidentes de empresas.

¿Cuáles son los efectos negativos de las redes sociales?

Pues además de todo lo que hemos hablado,  tenemos que destacar que un uso no adecuado puede generar adicción, podemos entrar en una continua comparación patológica, puede provocar mucha inquietud, infelicidad y sensación de estar perdido, lo cual genera tristeza y ansiedad.

Para terminar…

Primero me gustaría dejar claro que las redes sociales son herramientas poderosas si se usan adecuadamente, ya que la tecnología no es el problema como tal, en absoluto, todo depende del uso que se le dé.

Y recordad que no hay nada mejor que conocerse a uno mismo. Cuando te conozcas bien nada podrá tocarte, ni la alabanza ni el insulto, porque tú sabes bien qué eres. Esto es importante aplicarlo a la vida diaria, dentro o fuera del juego de las redes sociales- De esta manera no entrarás en esa necesidad de compararte, constantemente, con la vida de los demás.

Escrito por Carlota de Sousa González. 

Psicóloga General Sanitaria.  PsicoSalud Alcalá. 

M-23100

Claves para acudir a un buen psicólogo

 

Cuando alguien se plantea la posibilidad de acudir a un psicólogo o psicóloga lo primero que se pregunta es a quien elegir. Si no tiene referencia de algún profesional que le puedan recomendar empieza una búsqueda a ciegas con la inseguridad consiguiente.

Además, en el mundo de la psicología la dificultad de elección se complica cuando uno empieza a darse cuenta que hay gran número de orientaciones y enfoques psicológicos.

Otro problema con el que nos encontramos en la actualidad es que buscamos a través de internet y, a veces basamos la elección en la página web mejor diseñada y no en aquellos puntos imprescindibles que nos lleva a una buena elección. Por ello, vamos a ayudarte a que tengas en cuenta qué aspectos son los más importantes a la hora de elegir un buen psicólogo o psicóloga.

 

TE DAMOS LAS CLAVES PARA QUE ACUDAS A UN BUEN PROFESIONAL :

  • Asegúrate que es psicólogo clínico o psicólogo general sanitario o que cuenta con la habilitación sanitaria.

En España sólo pueden ejercer los psicólogos a nivel sanitario cuando hayan realizado el master oficial en Psicología General Sanitaria, los psicólogos clínicos y los licenciados en psicología con un itinerario específico de psicología clínica y de la salud o con una formación de posgrado en estos campos.

Una forma de asegurarte es informándote en la web COP  de tu comunidad Autónoma donde hay directorios públicos de sus colegiados a los que puedes acceder para comprobar que están colegiados y por tanto cumplen todos los requisitos necesarios para poder ejercer. Pincha en el enlace anterior para comprobarlo si estás en la comunidad de Madrid.

  • El Gabinete debe tener un número de registro en la Consejería de Sanidad. 

Debe estar bien visible para que puedan verlo los clientes.  Para estar autorizado en la consejería de sanidad es imprescindible reunir una serie de requisitos:

  1. Contar con la habilitación o título del apartado anterior.
  2. Estar colegiado.
  3. Licencia de funcionamiento del gabinete del Ayuntamiento.
  4. Responsabilidad civil
  5. Requisitos generales y específicos para centros y servicios de asistencia sanitaria.
  • Busca un psicólogo que te puedan recomendar, si es posible.

La mejor publicidad es el boca a boca. Es una garantía saber de un profesional que antes ha tratado a alguien conocido y le ha ido bien.  Hace años se ocultaba o se vivía con vergüenza el acudir a un psicólogo. Actualmente se ha normalizado. Todos en algún momento de nuestra vida podemos sentirnos bloqueados y necesitamos que un profesional nos ayude a salir del bloqueo. Si conoces a alguien que haya ido al psicólogo pregúntale. Ahora el visitar a éste profesional es algo muy normal y frecuente y, seguramente entre las personas que te rodean haya alguien que te pueda recomendar.

  • Experiencia y reciclaje profesional.

Cuanta más experiencia tenga el psicólogo más casos como el tuyo habrá visto. La práctica profesional nos entrena en desarrollar un “olfato”, una capacidad de observación que se va puliendo con los años. Del mismo modo que cuando vamos al gimnasio y entrenamos un músculo éste se va fortaleciendo, con la práctica profesional  fortalecemos en conocimientos, capacidad de observación, lenguaje corporal, habilidades terapéuticas, leer entre líneas…

Además de la experiencia es recomendable que tengas constancia que se ha seguido formando. En esta ciencia, como en todas, es importante seguir estudiando y reciclarse profesionalmente. De poco sirve la experiencia si no se sigue avanzando y estudiando. La ciencia no es estática. Avanza y crece. Y es necesario estar al día de las nuevas investigaciones.

  • Infórmate de la orientación psicológica.

En psicología hay muchos enfoques y formas de tratar los problemas. El trabajar con las emociones, con las cogniciones y con las conductas conlleva que se puedan observar y trabajar desde distintos focos. Hay muchos modelos teóricos que pueden explicar tu problema. Y todos te ayudarán a comprenderlos y darles salida.

Para poder explicártelo mejor imagina una habitación oscura que alumbras con una linterna. Depende de donde enfoques verás una parte de la habitación u otra. Todas las corrientes aportan luz y te ayudan.

Lo que si es aconsejable es que indagues e investigues cual de éstos enfoques teóricos puede ir más contigo, qué tiempo estimado se tarda en una u otra terapia,  qué elementos clave son los de una u otra orientación, etc.

  • No te dejes engañar.

A veces tomamos la decisión de acudir a un psicólogo valorando aspectos que no nos garantiza la elección de un buen profesional. Hay pistas que nos deben hacer reflexionar.

Si hay una diferencia de precios considerable entre un psicólogo y otro dentro de la misma zona pregúntate porqué puede ser. Normalmente los profesionales solemos cobrar a nuestros clientes precios parecidos en función de la zona en la que nos encontremos. Si el precio es muy bajo pregúntate porqué cobra más barato que los de alrededor.

Elegir calidad es garantía y a la larga el coste se reduce si la terapia es eficaz.

No decidas por marketing. Una buena página web te garantiza una estrategia buena de ofrecerse, no un buen profesional.

Actualmente con internet y las redes sociales la competencia se abre al que tenga mejor presentación, sea más activo en las redes o tenga mejor página pero esto no nos garantiza una buena práctica profesional.

 

Espero que éstas claves te ayuden en tu elección. En definitiva, un buen psicólogo es una inversión en crecimiento personal, autoestima y mayor estabilidad emocional.

 

 

Alimentación Emocional

Alimentación emocional o comer emocional.

Sé que todos sabemos que lo que comemos actúa directamente en nuestro organismo, pero también en nuestra psique./alma. Pero el término de alimentación emocional… ¿A qué nos referimos con esto? A aquellas personas que no comen únicamente por necesidad o placer, sino por un estado de ánimo.

Se busca a través de la comida sentirnos mejor.Este fenómeno de alimentación emocional se ha vuelto más grave en los últimos años con el aumento de la comida basura. Así pues, cuando una persona sufre estados de ánimo negativos, como la frustración o el estrés, se rinde frente al impulso de refugiarse en la ingesta de estos productos.

Pero aunque a veces cueste creerlo, este tipo de dieta impulsiva, lejos de actuar como calmante a medio y largo plazo, refuerza la propia ansiedad.

Es como un ciclo vicioso…

 Comer comida basura refuerza el estado de ánimo negativo.

El problema es que en el momento de la comida, cuando se ingieren pizzas, bollería industrial y otros productos de baja calidad y poco aporte nutricional, sólo se consigue un bienestar a corto plazo. Desaparece en breve este bienestar, por lo que aparece nuevamente el malestar, e incluso el sentimiento de culpa, que cada vez se vuelven más fuertes en la mente de la persona.

Lo primero que hay que hacer en estos casos es corregir primero el estado de ánimo.

 Es evidente que la persona debe volver a estructurar sus horarios de comida, pero sobretodo es fundamental que identifique qué le produce el malestar que le lleva al camino de la ingesta de comida basura (ya sea estrés, tristeza, aburrimiento, sentimientos de soledad…). Es que es importantísimo aprender e integrar en su rutina herramientas alternativas que ayuden a calmar su ansiedad.

¿Y cómo podemos diferenciar entre hambre emocional y  hambre físico?

 Es muy importante aprender a diferenciar cuando el hambre viene de nuestro cuerpo, por decirlo de alguna manera, y no de nuestro malestar emocional. Os puedo comentar algunas de las diferencias que hay entre ambos para así aprender a identificarlos cuanto antes.

  • El hambre emocional viene de repente, de forma muy intensa y con la necesidad de satisfacerlo de forma inmediata. El hambre física se da de forma más gradual y controlada.
  • En el hambre emocional se desean determinados alimentos, como pueden ser comidas con alto contenido en azúcar o carbohidratos, en cambio cuando sentimos hambre físico, cualquier alimento nos sirve para satisfacernos.
  • La persona que tiene hambre emocional, aunque se haya llenado, nunca está satisfecha. Es decir, a pesar de haber comido grandes cantidades e incluso notar molestias estomacales, sigue sintiendo sensación de insatisfacción. En cambio cuando se trata de hambre físico, una vez que hemos llenado nuestro estómago, ya no seguimos sintiendo que deseamos o necesitamos seguir comiendo.
  • Y por último, y una diferencia también muy importante, el hambre emocional está asociado a emociones como la vergüenza y la culpa. En cambio cuando comemos para alimentar nuestro cuerpo, es muy poco probable que aparezcan estos sentimientos. .

Estrategias para manejar este problema emocional.

Primero, como os he comentado, hay que diferenciar entre hambre emocional y hambre físico. Esto es clave.

Una vez aprendida la diferencia entre el hambre física y el emocional, el siguiente paso es identificar qué es lo que activa esa señal en uno mismo. Para ello puede ser de ayuda hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué lugares, situaciones o emociones hacen que busque consuelo en la comida?

Más tarde, es importante generar otras alternativas para “alimentar” las emociones. Algunas alternativas muy simples pero efectivas pueden ser: realizar algún deporte o salir a caminar, llamar a alguien con quien se esté a gusto, realizar actividades placenteras e interesantes, etc. Es importante destacar que estas alternativas se utilizan como “muletas”, como apoyos para reducir ese malestar, pero que es necesario ver qué me pasa por dentro (ese estrés, los sentimientos de soledad o ineficacia…), y trabajarlos desde la raíz.

 Y luego por último se aconseja la práctica del comer consciente. Es decir, prestar atención a la lista de la compra y tratar de no incluir alimentos relacionados son sus atracones emocionales. Comer cuando haya apetito. Apreciar la comida. Comer con bocados pequeños, bien masticados que lleven a una comida más lenta. Y activar el resto de sentidos a la hora de comer.

 ¿Existe entonces una adicción a la comida?

 Sí, correcto. Y esto ocurre cuando: -Necesitamos comer algo sin tener hambre. -Cuando comemos cuando nos sentimos emocionalmente mal (tristes, angustiados, estresados, aburridos, etc). -Si pensamos mucho en la comida. -Si dejamos otras actividades por algún motivo relacionado con la comida. -Y si la usamos inconscientemente para evadirnos de algo que no podemos manejar.

 Antes de terminar me gustaría recalcar dos cosas:

No pasa nada por ingerir con una baja frecuencia este tipo de alimentos poco nutritivos. El problema aparece cuando la ingesta se produce con el objetivo de reducir la ansiedad.

Comer porque estamos tristes, deprimidos o insatisfechos, por ejemplo, nos ayuda momentáneamente a sentirnos mejor, pero no resuelve nuestro problema real: nuestro dolor interno.

Escrito por Carlota de Sousa González.

Psicólogo General Sanitario.

Número de Colegiada M-23100 Sigue leyendo Alimentación Emocional

Practica la Sonrisa

Aunque nacemos con la capacidad de reír, a medida que vamos cumpliendo años la frecuencia disminuye considerablemente. Los niños se ríen entre 300 a 400 veces al día, mientras que los adultos lo hacen de 15 a 20.

¿Dejamos de reír porque con los años somos menos felices o somos menos felices porque dejamos de reír? 

Seguramente influyen varios factores en el hecho de que con la edad seamos más serios pero lo que es indudable es la cantidad de beneficios que la risa ejerce sobre nosotros tanto a nivel físico como mental debido a la segregación de varias sustancias bioquímicas como:

  • La Dopamina: Neurotransmisor que ayuda a que nuestro estado de ánimo sea más elevado.
  • La Serotonina: Con propiedades similares a las endorfinas que ayudan a aliviar el dolor y nos proporciona sensación de vitalidad y bienestar físico y mental.
  • La Adrenalina: Nos ayuda a sentir más vitalidad.

 

¿Sabías que cada vez que te ríes activas la zona prefrontal  de la corteza cerebral lo que se traduce en un aumento de la creatividad, la imaginación y el bienestar?

Aunque no hay estudios significativos hasta la fecha, la experiencia clínica parece evidenciar que la risa incide favorablemente en la mejoría de muchas enfermedades, probablemente por la actitud positiva que adoptamos cuando la practicamos.

Es uno de los deportes más divertidos.

Con las carcajadas movemos más de doce músculos faciales y hasta 400 músculos de nuestro cuerpo. Tres minutos de risa equivale a un gasto energético de 45 minutos de yoga o 20 minutos de ciclismo.

En algunos estudios se ha visto que hay una correlación entre la risa y la disminución de la frecuencia en la enfermedad de Alzheimer.

  • Además se descongestiona el diafragma y éste masajea el corazón y los pulmones  con lo que ayuda a prevenir las enfermedades cardio vasculares.
  • Respiramos el doble de oxígeno por lo que mantiene nuestros músculos mejor nutridos.
  • Disminuye la presión arterial.
  • Se refuerza el sistema inmunológico.
  • Limita la producción de cortisol, hormona responsable del estrés.

En los últimos años, debido a que se ha demostrado los beneficios de la risa tanto  nivel físico como mental, se ha extendido una técnica para potenciarla:

La Risoterapia.

Es una técnica que utilizan muchos terapeutas. Se realiza en grupo  y el objetivo fundamental es potenciar  la actitud positiva ante la vida, crear las habilidades necesarias para mejorar el sentido del humor y aprender a percibir la vida de forma más alegre, agradable y con más sentido del humor.

Una de los rasgos de personalidad de las personas resilientes ( personas que se adaptan bien a los cambios y a las  dificultades de la vida y superan las situaciones traumáticas en un periodo corto de tiempo) es el sentido del humor.

La risa incrementa la autoestima, nos ayuda a ser más alegres, alivia el insomnio, descarga tensiones.

¿Podemos aprender a reírnos más?

Si. Podemos aprender a cultivar el sentido del humor con las siguientes recomendaciones:

  • Conecta más frecuentemente con pensamientos, recuerdos, actitudes que te provoquen la risa.
  • Rodéate de personas alegres.
  • Busca momentos de diversión, juegos, películas, etc. que te provoquen la risa.
  • Ríete de tus problemas. Busca lo divertido de la situación. Si no puedes cambiarlo el verla desde otra perspectiva ayuda a tu salud mental.
  • Ponle caricatura a la persona o situación que te molesta. Marcarás distancia emocional que te ayudará a desdramatizar.

REGÁLATE LA MEJOR DE LAS SONRISAS CUANDO TE LEVANTES DE LA CAMA 

 

 

 

 

 

 

 

Anuptofobia: Miedo a estar sin pareja.

 

Hoy voy a hablaros del miedo a estar sin pareja, miedo a quedarse solo o sola. Hay  las personas que piensan que la soledad es algo negativo, algo malo,  y con esa visión es muy probable que busquen, de una manera obsesiva, una pareja. Y esa búsqueda no se hará por querer estar con esa persona, sino por evitar la soledad.

Actualmente hay muchas parejas que siguen juntas por ese miedo a la soledad,… Sigue leyendo Anuptofobia: Miedo a estar sin pareja.

Insatisfacción en la generación Millennial

La generación millennial es un grupo poblacional nacida entre los años 1984 y 2000. Muchos psicólogos especializados en la influencia que ejerce en un individuo el grupo en el que se encuentra, se han interesado por esta generación estudiándola ya sea para explicar los movimientos sociales que la acompañan o analizar las características de su consumo con el objetivo de aprovecharse de él. Sin embargo, lo que se puede apreciar a simple vista es el aparente descontento que les inunda, pareciendo que no están conforme con nada. Algunos psicólogos de interés señalan la identificación que existe entre los millennials y sus bisabuelos, más que con las generaciones próximas como la de sus padres o abuelos. Esto puede deberse a no haber vivido intervenciones militares en conflictos internacionales, lo cual afecta sobremanera la forma en la que una generación se muestra.
Los miembros de esta generación han sido acusados de ser los más insatisfechos, narcisistas, egoístas, perezosos y un largo etcétera, pero ¿Qué hay detrás de todas estas etiquetas? ¿Qué es lo que hace que estén tan frustrados? Según el psicólogo Simon Sinek, existen cuatro razones principales que les impiden encontrar la felicidad. Estas cuatro razones están conectadas entre sí, ya que forman el tejido del que se compone la sociedad en la que vivimos y, por tanto, la cultura sobre la que les ha tocado crecer.
La primera razón sería la forma en la que han sido educados. Tanto los padres de estos como los mensajes que obtienen de los medios de comunicación repiten continuamente lo tremendamente especiales que son, y que basta con desear algo para obtenerlo. Pero construir su autoestima bajo estos cimientos es altamente peligroso. No se esfuerzan demasiado por conseguir algo ya que todo está a su alcance. A su vez, esto devalúa el valor de lo que ansían y al no superar metas reales, tienden a sentirse un poco rotos pese a todos los mensajes positivos a su alrededor, ya que, al fin y al cabo, perciben que no cumplen las expectativas.

El segundo motivo es la influencia de la tecnología en esta generación. Este punto resulta indiscutible, ya que han presenciado el auge de este nuevo mundo. Sin embargo, aunque la tecnología nos ha permitido avanzar en muchos sentidos, resulta un lastre para construir de nuevo una confianza sólida y desarrollar habilidades que nos permitan relacionarnos con los demás, así como lidiar de forma adecuada con el estrés habitual que supone ser un adolescente en nuestra sociedad. La razón de esto es la dopamina, una sustancia altamente adictiva que nos produce una profunda sensación de placer en nuestro cuerpo y que por lo tanto es altamente adictiva. ¿Cuándo segregamos esta sustancia? Cada vez que recibimos un “like”, un comentario en una foto o vemos que alguien nos habla por una red social. El problema de esto es que cuando estos jóvenes tengan un problema o se sientan deprimidos, van a preferir refugiarse en esta inminente sensación de satisfacción antes que apoyarse en un amigo o familiar. A consecuencia, muchos jóvenes alegan no tener vínculos profundos con ninguno de sus amigos.
De hecho, recientes investigaciones apuntan que jóvenes entre 16 y 24 años se sientes solos con más frecuencia que otros grupos poblacionales como los ancianos. Esta soledad ha demostrado ser tremendamente perjudicial para la salud tanto mental como física. El aislamiento que toda una generación sufre tan recurrentemente puede estar ligada a problemas futuros como tabaquismo, falta de ejercicio y obviamente trastornos mentales como depresión.

El tercer motivo es la impaciencia. Dada la situación de consumo masificado en la que nos encontramos, esta generación cuenta con la oportunidad de obtener cualquier cosa que deseen de forma casi inmediata. Todo menos las cosas realmente importantes de la vida como el amor, la confianza o la autoestima. Todo esto, se consigue mediante caminos largos y arduos, pero no han tenido la oportunidad de formarse en la cualidad de la paciencia, por lo tanto, en el momento en el que no ven recompensas inmediatas ante un esfuerzo desisten, sintiéndose además inútiles al pensar que, si no obtienen resultados rápidos, están haciendo las cosas mal.
Por último, tras esta educación, cuando por fin obtienen un trabajo, acceden a ambientes corporativos donde solo importan en proporción a las ganancias que producen, viéndose destruido así su autoconcepto. Frente a esto, han desarrollado un sentido de la responsabilidad que les obliga a ser firmes en sus decisiones y a estar más comprometidos. Esta disonancia entre querer renunciar y ansiar el cumplimiento les llena de malestar y desesperanza.

Otro aspecto para destacar de la generación Millenial es el consumismo que la acompaña, el cual, paradójicamente contribuye al aumento de la individual entre ellos. En un mundo globalizado como el nuestro, lo que buscan es diferenciarnos del resto, creando su propia identidad para diferenciarse y ser reconocidos. Todo esto lo consiguen a través de ropa, cultura, música…
Sin embargo, un cambio ha nacido con ellos y esto es indiscutible. Muchos otros sociólogos señalan un nuevo modelo social en el que se reflejan descensos en los índices de divorcio y mayor compromiso en sus grupos sociales, siendo estos más variables y heterogéneos. Se considera que son una generación más cívica que las anteriores, sin reparo en establecer relaciones de pareja estables, sin tener que renunciar por esto a su independencia ni vida profesional.
En el estudio de Deloitte, por ejemplo, se observó cómo el 63% de los jóvenes de esta generación dona a organizaciones sin ánimo de lucro y un 83% quieren ser activos en causas de inclusión social. Términos como refugiados o feminismo no les son ajenos, luchan día a día por hacerse escuchar y dar voz a aquellos que no la tienen.
No son una generación de vagos. Son una generación idealista, tolerante, promovedora de la igualdad, razonable y con amplitud de miras. Simplemente, les han mandado los mensajes erróneos y posicionado en un ambiente desfavorable. Siendo conscientes de estas trabas que la sociedad actual les pone, tendrán la oportunidad de construir de nuevo su confianza, desarrollar sus habilidades sociales y comenzar a potenciar la paciencia, encontrando el balance entre vida y tecnología, para comenzar de una vez a tomar el mando de sus vidas y disfrutar del mundo encontrando su lugar en él.

https://youtu.be/VO7R4t3DC-0

 

Mar Sánchez Rúa ( colaboradora y estudiante de psicología)

Bibliografía:
– Ferrer, A. (2010). Millennials, la generación del siglo XXI. Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, 130, 42-51.
– Simon Sinek on Millennials in the Workplace.
– Howe, N., & Strauss, W. (2009). Millennials rising: The next great generation. Vintage
– Fintonic